
El pasado año 2008 había en el mundo 4.000 millones de usuarios de telefonía móvil. Si estimamos una población global de 6.700 millones, un 60 por ciento de la gente que vive en el planeta puede comunicarse a través de los móviles.
Cada día circulan en el mundo 480 millones de periódicos. Existen 800 millones de coches. Hay 850 millones de personas que ven la televisión por cable o por satélite. El número de ordenadores en el mundo, incluyendo portátiles y netbooks es de aproximadamente 1.000 millones. Las líneas de teléfono fijas se estiman en unos 1.200 millones. Usuarios de email, 1.300 millones, de Internet, 1.400 millones, aparatos de televisión, 1.500 millones, y unos 1.700 millones de personas usan tarjetas de crédito.
Los usuarios de telefonía móvil son más del doble que los de tarjetas de crédito, dos veces y media el número de televisores o usuarios de Internet. Son casi tres veces más que los usuarios de email y que los de las líneas de teléfono fijas. Cuatro veces más que los usuarios de ordenadores.
Estas cifras no son las de una industria establecida. En 2008 se vendieron aproximadamente 1.180 millones de nuevos móviles. Si comparamos la cifra con los 280 millones de ordenadores de todo tipo, o los 300 millones de televisores que se vendieron en el mismo periodo, podemos hacernos una idea de la diferente escala. Solo las ventas de móviles del año pasado superan el número de ordenadores existentes en todo el planeta.
De los 4.000 millones de usuarios de móviles no todos son usuarios únicos. En realidad una de cada tres personas tiene 2 o más líneas contratadas. En Europa, más de la mitad de los usuarios usa habitualmente dos operadoras y, frecuentemente, dos teléfonos móviles. Además no es una tendencia en extinción, al contrario, es cada vez más frecuente. Nos quedan entonces 3.050 millones de usuarios únicos y alrededor de 3.400 millones de móviles conectados, con unos 600 millones de líneas contratadas que se usan ocasionalmente.
El índice de penetración, el número de móviles partido por la población, a nivel mundial es del 60%. En Europa es del 100%, en España un 107%, mientras que en Hong Kong, Taiwan o Israel es del 140% per capita, es decir 1,4 móviles por cada habitante, incluyendo hasta los recién nacidos. En USA el índice es del 85%, cifra cercana a la de las naciones más desarrolladas de Latino América, y superada ligeramente por los países del Este europeo y Rusia. En China se está llegando al 50% y en África se ha superado el 25%. Los datos son increíbles si pensamos que hace solo 10 años los móviles eran considerados objetos de lujo.
De la base existente de teléfonos móviles el 99% dispone de SMS, el 90% incluye un navegador web básico. Casi el 60% son móviles con cámara, el 50% permite conexiones bluetooth y el 40% puede instalar aplicaciones Java o Brew. Un 20% de cuenta con conectividad 3G y un 10% son lo que llamamos “smartphones”.
Hoy día, la base de móviles que incluyen cámara se estima en 1.900 millones de terminales. Contando las cámaras digitales, las desechables y todas las cámaras de película fabricadas a lo largo de la historia, no superaríamos el número de cámaras en los móviles en la actualidad.
Los nuevos móviles son cada vez más potentes: grandes pantallas, conexiones 3G o 3’5G, memoria de gigabytes, etc. Sin embargo, la vida media del más completo y mejor de los móviles es de solo 3 años. Pasado ese periodo se puede considerar un móvil de rango medio, habrá sido superado por otros modelos.
Gigante económico
En 2008 la telefonía móvil se convirtió en industria billonaria (1012), generó un volumen de negocio de 1 millón de millones de dólares. Similar al de la industria armamentística o de la del automóvil. La cifra es casi el doble que la televisión y la radio combinadas, que todo el negocio de la publicidad y que el de todas las compañías dedicadas al transporte aéreo.
De unos 800.000 millones de dólares de ingresos por servicios, 600.000 millones proceden de llamadas, 130.000 de mensajería y 70.000 millones de otros servicios de datos. Los restantes 200.000 millones se reparten en 150.000 millones por ventas de terminales y 50.000 millones en equipamiento de telecomunicación.







